Los derivados lácteos pueden usarse a partir de los 6 meses en los niños que no tienen alergia a la proteína de la leche de vaca. La pregunta real no es si se pueden, sino cuánto.
Las cantidades, por edad
- De 6 a 8 meses: máximo 15 gramos, que equivalen a una cuchara medidora.
- De 9 meses al año: una cucharada colmada, unos 20 gramos.
- A partir del año: dos cucharadas, unos 30 gramos.
Parece poco, y esa es justamente la idea. A esta edad el derivado lácteo acompaña; no reemplaza ni la leche ni la comida.
El número que casi nadie mira: el sodio
Al elegir el producto, revisa que no supere los 75 miligramos de sodio por cucharada. Es un criterio concreto y fácil de aplicar en el supermercado, y descarta de una buena parte de los quesos que se venden como infantiles.
Recuerda estas recomendaciones para escoger un buen procesado para tu hijo.
Y una advertencia sobre el yogur griego
Opinión impopular en pediatría, pero la sostengo: yogur griego en el menor de dos años, no. Al ser un concentrado de proteína, es muy fácil superar los requerimientos con cantidades pequeñas, y el exceso de proteína a esta edad se relaciona con síndrome metabólico en la adultez. No es un alimento malo; es un alimento para más adelante.
Para el resto, la regla de siempre: lee la lista de ingredientes, no solo el frente del empaque.

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¿Cuánto le corresponde al tuyo?
Las cantidades cambian con la edad y con lo que ya está comiendo. En consulta lo ajustamos a su caso.
