Casi todo el mundo mira la tabla nutricional. Yo miro primero la lista de ingredientes, porque ahí está lo que la publicidad no dice.
La regla más simple que conozco
Un buen procesado tiene pocos ingredientes. Lo ideal es que tenga uno solo: el alimento que anuncia. Si una compota de pera dice «pulpa de pera» y nada más, esa compota sirve. Si la lista sigue y sigue, desconfía.
El azúcar se disfraza
Este es el truco que más veo. Un producto promociona en la etiqueta que está enriquecido con vitamina D y vitamina C, y cuando uno baja a los ingredientes encuentra azúcar en tercer lugar. O peor: no dice «azúcar», dice «edulcorante» y más abajo «sacarosa», que es azúcar con otro nombre.
Los nombres cambian, la molécula no. Si aparece en la lista, cuenta.
Un caso concreto: la miel
Hay cereales infantiles que dicen «desde los 6 meses» y traen miel entre sus ingredientes. La miel no se ofrece antes de los 2 años. No es un capricho nutricional: tiene que ver con el riesgo de botulismo en los más pequeños. Ese producto, con esa recomendación de edad en el frente, no debería estar en el carrito.
El mismo cereal de la misma marca, pero de arroz solo, sí sirve: su único ingrediente es arroz y viene fortificado con hierro y otras vitaminas, que es justo lo que buscamos a esa edad.
Un buen procesado no debe tener malas características. Lo ideal es que tenga un solo ingrediente: el alimento que está en su etiqueta.
Tu lista de revisión en el supermercado
- Da la vuelta al empaque antes de mirar el frente.
- Cuenta los ingredientes. Mientras menos, mejor.
- Busca el azúcar con todos sus apellidos: sacarosa, jarabe, miel, concentrado de jugo.
- Desconfía de la edad impresa en el frente si los ingredientes no la respaldan.
- Un producto fortificado con hierro es buena noticia a partir de los 6 meses.

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