Si ya lo viste, sabes el susto del que hablo. Se llama espasmo del sollozo y es una condición benigna, frecuente en niños menores de cinco años.
Qué pasa exactamente
Después de un llanto muy fuerte, el niño no permite la entrada de aire. Al no oxigenarse bien durante unos segundos, se pone moradito —o, en otra variante, muy pálido—. Es involuntario: no lo está haciendo a propósito ni es una pataleta llevada al extremo.
Qué hacer en el momento
- Mantener la calma, aunque cueste trabajo. Es lo más difícil y lo más importante.
- Seguir hablándole con tranquilidad, con tu voz de siempre.
- Colocarlo de medio lado.
- Ventilarlo, soplándole suavemente en la carita.
Después de aproximadamente un minuto suelen recuperarse del todo. Es normal que queden muy cansaditos y se duerman enseguida: el episodio agota.
Recuerda que no causa daño a largo plazo, por ser una condición benigna.
Lo que conviene saber
No deja secuelas y se supera con la edad. Dicho eso, el primer episodio siempre se consulta: hay que confirmar que efectivamente se trata de esto y descartar otras causas. Y si los episodios se vuelven muy frecuentes, también vale la pena revisarlo — a veces hay factores de fondo, como una anemia, que conviene mirar.

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El primer episodio se revisa siempre. Agenda y lo confirmamos con tranquilidad.
