Si la lactancia duele, algo hay que ajustar. No es normal apretar los dientes cada vez que el bebé se prende, y casi siempre la explicación está en cómo se está prendiendo. Estas son las tres señales que reviso.
1. Tu mano en forma de C
Cuatro dedos por debajo y el pulgar por encima, formando una C. Así sostienes el pecho de manera eficiente y le ofreces al bebé una superficie que puede tomar. La mano en tijera —dos dedos a los lados— estorba más de lo que ayuda.
2. Dos centímetros de areola
El bebé no mama del pezón: mama del pecho. Su boca debe abarcar alrededor de dos centímetros de la areola, esa parte más oscura. Si solo tiene el pezón entre los labios, va a sacar poca leche y te va a lastimar. Las dos cosas a la vez.
3. El labio inferior hacia afuera
Mírale la boca de perfil: el labio de abajo debe estar evertido, volteado hacia afuera, y verse húmedo. Si está metido hacia adentro, el agarre está incompleto; se puede corregir bajando suavemente el labio con el dedo.
Tres tips para verificar un agarre perfecto: la mano en C, dos centímetros de areola y el labio inferior hacia afuera.
Si ya hay grietas
Corregir el agarre es lo primero, siempre; sin eso, cualquier crema es un parche. Y si el dolor sigue después de ajustar, no lo aguantes en silencio: consulta. Hay causas que necesitan revisión en persona y se resuelven mucho mejor temprano que tarde.

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Otros temas que suelen venir en la misma consulta.
¿Qué leche después del destete?
Depende de cómo esté comiendo el resto del día.
¿Cuándo necesita agua tu bebé?
Antes de los seis meses, no: el 80 % de la leche ya es agua.
¿La lactancia te está doliendo?
No tiene por qué. Agenda y revisamos el agarre contigo y con tu bebé, en persona o por videollamada.
