Los entiendo a todos. Son las dos de la mañana, el niño llora, y uno haría cualquier cosa. Empecemos justamente por lo que no hay que hacer.
Lo que no debemos hacer
- Aplicar gotas sin haber visto el oído. Si hay una perforación del tímpano, esas gotas entran donde no deben. Sin mirar el oído, nadie puede saberlo.
- Orégano caliente. No.
- Ungüentos mentolados. Tampoco.
- Leche materna en el oído. Mucho menos.
Resumo la regla, que es más fácil de recordar: no metan nada en los oídos.
Lo que sí ayuda esta noche
Dos cosas, y son suficientes para llegar a la mañana:
- El analgésico que ya le manejas, en la dosis que te indicaron en su último control. No es momento de estrenar medicamentos ni de cambiar dosis por cuenta propia.
- Calor local. Este es el tip que casi nadie usa y que de verdad cambia la noche: una toallita o una compresa tibia sobre la oreja, unos diez minutos. Alivia lo suficiente para que pueda dormir.
No te automediques: consulta mejor a tu pediatra y a tu otorrino.
Y a primera hora
Consulta. El calor y el analgésico son un puente hasta la consulta, no un tratamiento. El oído hay que mirarlo por dentro para saber qué está pasando, y eso no se resuelve por teléfono.

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¿Otra noche así?
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